CAP
PALABRAS DE FÉ
Y MUCHO MÁS...
 
 
Fé y Depresión


“No se vive sin fé. La  fé es el  conocimiento del significado de la vida humana. La fé es la fuerza de la vida. Si el  hombre vive es porque cree en alguna cosa” Léon Tolstoi

Los campos estaban resecos y quemados por la falta de lluvia; la plantación se encontraba completamente muerta de sed. Las personas estaban ansiosas e irritadas a medida que procuraban en el cielo una señal de lluvia. Los días se convertían en semanas áridas. Nada de lluvia.
Todos los religiosos de las iglesias locales invitaron al pueblo para una hora de celebración ecuménica en la plaza de la ciudad. Y todos fueron invitados a llevar sus respectivos objetos de culto.
El sábado marcado, a pleno medio día, se encontraba allí toda la población cristiana reunida para rezar. En sus rostros,  había una mezcla de esperanza y ansiedad. Los padres católicos estaban conmovidos  por ver a los católicos con sus rosários, imágenes de santos y cruces en las manos. Los pastores igualmente, al ver las bíblias y los libros de canto en las manos de sus fieles.
Cuando terminó el culto ecuménico, como un puro milagro, una lluvia fina comenzó a caer. La alegria se hizo visible en el rostro de aquellas personas mientras levantaban sus objetos religiosos en las manos, en señal de devoción y agradecimiento a Dios. Pero allí, en  medio de aquella multitud alguien levantó un objeto de fé diferente de los demás y que parecía sobresalir sobre los otros: una niña pequeña de nueve años de edad había traído un paraguas 2.
Esta história nos recuerda la bella definición de fé que nos dá el autor de la carta a los Hebreos (11,1): “Tener fé es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos”.
Existe una tendencia en nuestro mundo tecnicista, globalizado y superficial - porque está  profundamente apegado a lo que es concreto, material y que de preferencia produce dinero, a buscar desesperadamente el puerto seguro de la fé, que sería para muchos la respuesta para el deseo siempre cresciente de paz. El peligro está en encontrar una fé desvinculada de la responsabilidad y del  compromiso que en realidad lo que trae es una paz efímera y superficial. La fé que nos interesa aquí es aquella que vá  más allá de las evidencias y que demanda una revolución interior capaz de reorientar el ser 3. El verdadero concepto de fé, al contrario de lo que la mayoría piensa, no es apenas un acuerdo subjetivo ni tampoco una actitud psicológica. És antes que todo, un poder dinámico y sobrenatural en todos los aspectos del ser humano. És la acción de Dios que revoluciona la vida espiritual y las profundezas del corazón humano 3.
Quien no desearía todo aquello que la fé garantiza: felicidad, alegría, paz de espíritu, inclusive en los momentos de adversidad y tribulación? Era esa la fé inabatible de un hombre que aún previendo un futuro lleno de crísis e incertezas, exclamó:
Entonces me llenaré de alegría a causa del Señor mi salvador. Le alabaré aunque no florezcan las higueras, ni den frutos los viñedos y los olivares; aunque los campos no den su cosecha aunque se acaben los rebaños de ovejas y no haya reses en los establos. (Habacuc 3, 17-18)
La visión de quien cree alcanza más allá, más allá de las apariencias, más allá de las crísis, puesto que la fé es seguridad. Seguridad de que la libertación no tardará. El hombre de fé no se deja vencer, no desiste nunca de luchar, porque es movido por la convicción de que a pesar de las apariencias, siempre será un vencedor. Auscencia de fé.

Es común en los medios cristianos aconsejar a alguien que pasa por el doloroso período de depresión a tener fé. Sólo necesita tener fé aquel que todavía no la tiene, y así son consideradas las personas víctimas de depresión. Parece cruel, pero és eso mismo: el  paciente deprimido es una persona sin fé, 5.  y se encuentra en esa situación no porque  quiera,  pues como ya dijimos, él hasta “envidia” a alguien que posea ese don. Al deprimido “le gustaría tener fé, pero no lo logra”. San Agustín creía que una de las principales razones por las que alguien deja de abrazar la fé es por causa del miedo de pagar el precio por esa fé. Fé significa empreender guerra6 , y quien sufre el problema de depresión hasta desea la paz y la felicidad que son consecuencias de la fé, pero no tiene la voluntad suficiente para emprender la batalla que esa fé exige.
Muchos creen que la fé es un don, un regalo de Dios, y ciertamente lo es. No obstante, erróneamente imaginan que como se trata de un regalo, basta esperar pasivamente para recibirla, como muchos que esperan sentados por la consolación de Dios. La fé necesariamente lleva a la acción, la voluntad de transformar. Lo que falta en el deprimido, es justamente esa voluntad.
Hablando así dá una sensación de “hueco sin salída” o de que la situación de la persona deprimida es desoladora y sin esperanzas. No obstante, el deprimido no és así tan pasivo. Su actitud  es una actitud de “no-conformidad” con la situación actual, que es una situación de superficialidad en que el mundo está sumergido. No es este mundo que quiere, pero también no tiene fuerzas para ayudar en  su transformación, no cree en un cambio.
La fé, portanto, es un antídoto contra la depresión. En cuanto alguien mantenga encendida la llama de la fé, siempre será fuerte y se esforzará por colocar la vida en movimento 4.
La resignación, la pasividad y la falta de fé son una invitación a la muerte. El 9 de agosto de 1945 un avión de las fuerzas aéreas norte-americanas lanzó una bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki, matando e hiriendo cerca de 66.000 personas. Muchos, contemplando aquella catástrofe, simplemente desistieron de luchar y murieron. Para otros eso fue apenas un pretexto para comenzar todo nuevamente. Reconstruyeron la ciudad y se tornaron prósperos. Si hubieran perdido la fé hoy no pasarían de unos pocos ciudadanos viviendo en un país atrasado y miserable, y todos nosotros sabemos que las cosas no acontecieron así.
De acuerdo con la teoría de la Selección Natural de Darwin, los más fuertes se imponen a los más débiles y los sobreviven. Con relación a la fé, podemos proponer que vencen porque sienten que la vida tiene un significado, que existe algo por que luchar, una victória a ser conquistada.
Un psiquiatra austríaco, Victor Frankel, presente en los campos de concentración de la Alemania nazista concluyó que apenas sobrevivieron al holocausto las personas para quien la vida tenía algún significado. Los que morián eran siempre aquellos que habían perdido la fé y por eso habían desistido de luchar.
No se puede enseñar la fé a través de alguna técnica. Ninguna religión o religioso tiene el poder de transmitírnosla. Es puro don de Dios, y para obtenerla bastar pedirle y Él nos dará en la misma medida en que  nuestro corazón la desee.

(Fragmento del  libro "Depressão, a dor necessária)

2. VVAA. Chichen Soup for Christian Soul p.198
3. MERTON, Thomas, Life and Holiness, p. 76
4. Idem, p. 79
5. LOWEN, A. Op. cit, p.136
6. MERTON, Thomas The Ascent to Truth, p. 45